Reflexiones de juventud, 1995

A través de los años, ha aumentado drásticamente nuestra dependencia hacia modelos tecnológicos que alteran progresivamente el equilibrio ecológico y social del planeta entero, y resulta aún más dramática esta situación en los países que dependen de ­patrones tecnológicos foráneos, como es el caso de Venezuela. Por lo tanto, ya es hora de que reflexionemos sobre la creciente crisis social producto del uso de medidas basadas en el “desarrollo” por demás muy cuestionable, que han tenido algunas naciones industrializadas.

Se ha hecho urgente rescatar nuestro potencial creativo, a fin de solventar autogestionariamente problemas que van desde la simple dieta alimentaria, hasta modelos administrativos o gerenciales que promuevan un clima social sustentable, en contraposición con las puntuales políticas apenas aplicables que parecieran pensarse sin tomar en cuenta la compleja mezcla de elementos y factores socioeconómicos que de alguna manera se alterarían.

Para tomar un ejemplo específico, parecieran sancionarse con mala intención las actuales políticas que favorecen la importación de insumos para apalancar la producción alimentaria; y para agravar la situación, nuestros agricultores sufren los más altos costos en insumos y demás herramientas de trabajo en toda la historia de nuestra economía agrícola (hasta este año 1997). Lo que en definitiva nos lleva a los venezolanos a abandonar nuestro mayor patrimonio: los campos.

Esta pérdida de autogestión alimentaria constituye nuestro “talón de Aquiles” ante otras naciones que persisten en desestabilizarnos, de manera que continuemos siendo la fiel proveedora que por siglos ha proporcionado gran parte de los materias primas o recursos con poco valor agregado a los centros mundiales de poder.

No podemos esperar sólo políticas macroeconómicas que intenten resolver este frágil problema de seguridad nacional. Es a partir de la conducta individual y el conjunto de pequeñas acciones, que empezaremos a forjar una verdadera macro estabilización.

Tomemos como alternativa algunos ejemplos cotidianos. Con lo que pagamos por una lata de atún al complementar el almuerzo de dos venezolanos, se puede comprar directamente una rueda entera de casi 2 Kg del mismo producto, con lo que se resolvería el almuerzo para más de 8 personas. Pero si prefiere dejar de comer cualquier tipo de carne, puede acceder a cereales o cualquier otro tipo de sustitutos que cubran los requerimientos nutricionales. En este sentido, si los norteamericanos por ejemplo, dejasen de comer tan solo el 10 % de lo que ingieren en carnes, se pudiesen alimentar con cereales a las 60 millones de personas que mueren cada año por hambre en el mundo entero (para mediados de la década de 1990).

En el caso de la agricultura venezolana, con lo que se paga en agrovenenos y otras tecnologías nocivas, se lograría cubrir cerca de un 70% de la producción: aplicando alternativas agroecológicas que, por demás dejarían de contaminar nuestro ambiente y la salud de cada consumidor, apuntaríamos a reducir los costos de producción.

Existe innumerables tecnólogos populares que promueven un nuevo camino de soluciones totalmente sustentables en tiempo y espacio, con lo que tal vez lograríamos romper las ataduras de la dependencia en campos como la construcción, medicina, energía, agricultura y otros.

Estos creadores los encontramos en liceos, empresas, universidades, pueblos y en definitiva en cualquier lugar donde hallemos un pensamiento sencillamente imaginativo ante diversas situaciones que usualmente ameritan la intervención afanosa de complejos especialistas,

Una pequeña muestra de estos interesantes personajes participó en el II Congreso de Tecnología Popular, teniendo a la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) como anfitrión, durante el 6 al 8 de julio de 1995.

Debemos dejar la crítica estéril culpando a cualquiera, cuando tenemos todo un universo de soluciones a la mano: apoyemos el desarrollo y aplicación de la tecnología popular para el beneficio de la producción nacional, así contribuir con un nuevo despertar nacional y latinoamericano.

@samscarpato
1995

Código: 10-1997-10011

Para citar este escrito:

SCARPATO, Samuel. (1995). La tecnología popular como salida a la crisis social. Inédito de fecha 1995. Segunda publicación en fecha 09-Sep-2016. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: http://samscarpato.com/la-tecnologia-popular-como-salida-a-la-crisis-social/