Inicio Blog

Ya sabemos quiénes pagarán la crisis

La dimensión desconocida de la ignominia

En política muchas cosas pueden suceder, en especial, para justificar los desaciertos que han costado centenares de miles de víctimas fatales y millones más confinados en la resignación de la desmovilización ciudadana.

Todo es posible en la doble colisión de cuatro grandes bloques que juegan a ser dioses en el histórico trance que vive la humanidad entera. No es casual que coincidan ambos choques y tampoco es accidental que cada bloque deba escoger un aliado estratégico junto con un menos letal enemigo a quien conservar.

Veamos cuáles son estos cuatro bloques, una primera colisión

Por una parte, la guerra fría daba como vencedor en la contienda a los EE.UU., sin embargo, había que rematar a largo plazo la economía soviética y su dominio geopolítico, particularmente en oriente. Esto se logró profundizando la incómoda relación entre el antiguo país de los zares y su vecina díscola China.

Ningún otro país como los EE.UU., gestó, apoyó, financió y celebró el viraje o apertura capitalista y el auge económico de China. En las décadas de 1970 y 1980 se reescribió la historia; a excepción de una o dos grandes marcas, todas las grandes empresas del coloso americano, instalaron enormes fábricas al otro lado del Pacífico, no precisamente en Japón o Rusia, sino en China y en sus economías satélites.

Lo que se hizo por oportunidad y economía, aunque también para ganar gigantescos aliados que ayudasen a detener a Rusia y la ex URSS, terminó siendo la peor pesadilla para los EE.UU. desde inicios del siglo XXI. China reconvertida jamás respondió como Japón o Alemania, financiados, reconstruidos y aliados de los EE.UU. después de la Segunda Guerra Mundial.

En esta contienda, la contraparte ya no es Rusia, ahora es una descomunal e indetenible China, y esta es la mayor colisión y el mayor daño colateral de la guerra fría. Desde inicios del presente siglo, el bloque occidental ha hecho de todo para contrarrestar el alzamiento del gigante asiático, que ha dado aviso formal de producir el 80% de las manufacturas mundiales a partir del año 2023.

El mundo entero apostó, se benefició y celebró, decíamos, el comercio barato con China, a costa del derrumbe del sector industrial en casi todo el continente americano y la mayor parte de Europa. Hoy no hallamos cómo revertir este problema sin entrar en conflicto abierto y declarado con China.

Terrorismo, especulación financiera y pandemias, son algunos momentos (¿excusas?) empleados para dar golpes de timón en el control geopolítico y financiero que reenrumben la situación, pero aún no se atina definitivamente para reencajar estructuralmente el salvavidas. Al parecer, estamos condenados.

La otra colisión de la que no hemos querido despertar

La otra colisión de la que somos testigos, se da entre polos financieros, es un choque más silencioso, pero tal vez más fuerte y letal. Si la confrontación antes descrita, nos llevó a la ruina, la que pasaré a comentar nos está estrangulando desde hace décadas, hasta el punto del colapso por asfixia.

De una parte se encuentra la banca tradicional, conformada por casi todos los bancos privados del planeta, casi todos los bancos centrales de nuestros países y la mayor parte de los entes financieros multilaterales; en el grupo se encuentra la mayoría de los especuladores, brokers y otros corredores de inversiones. Este bloque poco ha cambiado en más de medio milenio.

Su contraparte, el nuevo bloque financiero se aglomera en torno a las tecnologías blandas y redes sociales, las nuevas telecomunicaciones, algunas tecnologías limpias, las disruptivas industrias aeroespaciales y de cadenas de suministros basadas en las transacciones en línea. Todos ellos se preguntan, “si nosotros creamos riqueza ¿por qué los bancos deben quedarse con ella y ser garantes de nuestras transacciones, cuando nosotros tenemos la tecnología para encargarnos de ellas?”.

Este es el mayor y más devastador choque de trenes. Comprender que ya no necesitamos los bancos, será una tarea muy ardua para nuestras sociedades, sin embargo, el polo tecnológico nos está facilitando el trabajo. Entre polos se están matando y nos arrastran a una definición económica sin precedentes en la historia de la humanidad.

Esta colisión en particular, derrumbará toda forma de intermediación. Así como la web 4.0 ya no necesitará de partidos políticos (antigua forma de corporativización de la participación política), tampoco necesitará los bancos para asegurar las transacciones financieras, entre otras nuevas modalidades de actuación social y económica. Esto va más allá de las criptodivisas y las finanzas cuánticas.

El riesgo a morir que corre el antiguo polo es tan grande y son tan profundas e históricas sus raíces, que estamos viendo la traumática remoción de algunas de las raíces de nuestra civilización, en especial la manera de funcionar las instituciones; nada será igual luego de todo esto, el caos social es y será generalizado, pero traerá una nueva era de entendimiento.

¿Por qué nos necesitan dormidos?

Ahora bien, para frenar el cambio e incrementar el control social por parte de los viejos polos de poder, nos necesitan desmovilizados, masivamente en casa y enormemente distraídos. Desde pandemias y nuevos focos terroristas, hasta avistamientos masivos de naves espaciales, debemos estar llenos de miedo y desenfocados para no comprender las amarras a las que nos tienen sometidos.

Esto no quiere decir que los nuevos bloques de poder impliquen una verdadera liberación, tan sólo conforman una transición histórica; era lógico que sucediese. En política, teníamos más de 200 años sin cambiar y, en economía, más de 500. Las ideologías conocidas serán sólo un recuerdo; ya nadie podrá percibirse de izquierda o de derecha, eso no tendrá sentido, como tal vez las religiones comiencen a desaparecer.

Si alguna civilización más inteligente que nosotros regresa a la Tierra, no será para pagar los desastres que han dejado los que no supieron cooperar honrosamente con la transición a una nueva humanidad, sino para explicarnos qué fue del salto genetico o eslabón perdido de hace al menos 250.000 años, o bien para encauzarnos definitivamente en el uso ambiental y socialmente responsable de la energía.

Bienvenidos a la nueva humanidad.
@samscarpato

Código: 04-2020-0145

Para citar este escrito:

SCARPATO, Samuel. (2020). Cooperación, única salida para sacar lo mejor de nosotros y superar la crisis. Primera publicación en fecha 30-Abr-2020 en el medio facebook. Segunda publicación en fecha 20-Jul-2020. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Blog del autor. Disponible: https://samscarpato.com/?p=5060

¿SON SÓLO RUINAS MAYA O FUIMOS MÁS QUE ESO?

Mayas
Los Maya se disolvieron como civilización, 1000 años antes de la llegada de los europeos

Somos garantía de vida

Desperté y las seguía viendo, estaban allí. Me pregunté si aún estaba despierto. Era todo tan real, que continué observando con la misma curiosidad que siempre tuve por cada rinconcito de la naturaleza frente a los que me detenía por horas a identificar las formas de vida presentes y la relación entre ellas.

Cerré los ojos y nadaba bajo el agua, respirando normalmente; recorría esas ruinas para describirlas al detalle y buscar respuestas. Eran interminables, parecían hablarme de muchas civilizaciones que se sobreponían como piedras y escalones repletos de símbolos ajenos a la razón conocida.

Me asombraba que eran sólo eso, ruinas. De pronto, se apareció un jaguar y, con voz de anciano, me hablaba mientras me acompañaba en todo el recorrido, muy observador, con enormes ojos de magneto miel que jamás parpadeaban:

– ¿Qué ves?
– Ruinas, le contesté.
– Pues entonces despreocúpate de los acontecimientos y busca una nueva humanidad, no ruinas.

Eso fue todo lo que me dijo el jaguar. Volteó a mirar a lo lejos, como si algo o alguien lo llamase y echó a andar lentamente con rumbo fijo, se alejó un par de kilómetros, no sabría decirlo, hasta que una especie de selva flotante con espesa neblina lo cubrieron de a poco, hasta desaparecer de mi vista.

El sueño quedó claro a los pocos días de haberlo tenido

Esta especie de sueño, lo recordé al segundo y tercer día de haberlo tenido, me llegaron todas las vivencias. Desde ese momento, se me multiplicaron los nombres, las palabras, la toponimia; comencé a relacionarlo todo. Era la ruta de migración o distribución de la diáspora que salió del Caribe, Centro América y de todo el Atlántico central.

Me reconecté con ese convulso momento de 11000, 11400 años atrás, no lo sé. Fue como vivirlo de nuevo. Unos tantos huyeron hacia Canarias, otros hacia España y Portugal, algunos se adentraron en el Mediterràneo. Sin embargo, la mayoría se quedó cerca de su origen.

Las mayores oleadas se dispersaron en Norteamérica más próxima, otras se quedaron en partes altas del centro y sur de América. Lo que trato de identificar en mapas, me es confuso, porque todo cambió abruptamente.

Al bajar las aguas, pero no del todo, el panorama me era irreconocible, bajo el lodo y arena, y tal vez otros 120 a 160 metros agua, quedó todo sepultado, ya no era la misma geografía. Las décadas de desesperante acomodo fueron interminables.

Grupos ya más organizados, cogieron rumbo a los Andes, hablaban lenguas comunes, asociadas a lo que hoy identifico como Quechua. Los grupos remanentes fundaron lo que muchos siglos después fue la civilización Maya, al menos los veo en esa zona. Fue la última vez que los dioses bajaron a ayudarnos con la fundación.

Quedaron muchos grupos renegados, gente culta y sin ánimos de volver a someterse más que al imperio de la naturaleza, ellos ya hablaban con las estrellas directamente, no necesitaban intermediarios, es lo que yo veía. Luego de siglos de incomodidad dijeron ya basta. Hasta allí llegò su apoyo a los Maya.

Unas pocas familias se fueron con los dioses, mientras que millones de pobladores quedaron, de la noche a la mañana, absolutamente libres. Algo en ellos se formó como un código de vida, algo en su muy ancestral recuerdo les hacía repetirse “no seremos más serviles ni feligreses, venimos de muy avanzadas civilizaciones, ya no somos ni seremos siervos”.

¿Legado atlante o es sólo una imagen borrosa?

¿Fue por eso la extraña desaparición de los Maya –como imperio, más no como pueblo– hace miles de años?, ¿es esto lo que hace que la mayorìa de nuestros pueblos originarios de la América, no se dejaran someter por los Incas o Aztecas?, ¿cuál era ese silencioso recuerdo ancestral, acaso la Atlántida?

Estos extraños rebeldes se esparcieron por tierras que ya les decía. Algunos grupos en Canarias –pueblo Guanche–, España peninsular y Portugal (¿proto-celtas?), con particulares asentamientos en el mediterráneo. Y otros más numerosos, se quedaron en el continente americano.

Estos últimos, a su vez se dispersaron. Unos al este de Norteamérica y parte del mismo pueblo se fue, primero al norte de Suramérica y, despuès, hace casi 1600 años, cogieron hacia el sur del sur. Se han separado por milenios, no obstante, hablan lenguas muy similares, sus danzas e instrumentos, sus joyas son tan parecidas, sus rostros perfilados, creo que somos los mismos.

Otros con más rezago, se quedaron en lo que hoy es el Caribe, lo poblaron por completo, yéndose algunos hasta lo que hoy es el sur de Brasil y espacios fronterizos, los veo parecidos a los Guaraní. Sus lenguas son algo parecidas, tal vez menos estructurada y sus normas y códigos tal vez menos refinados con respecto a la gigantesca oleada anterior que llegó a lo que es hoy el centro y sur de Chile y Argentina.

Tal vez por esto, la lengua Mapudungún y los rituales Mapuche, los encontré tan similares a sus hermanos de Norteamérica, Portugal, Galicia y algunas partes del Mediterráneo, las danzas y los rostros, los caballos, los collares, las monedas en sus hermosas frentes femeninas, el lenguaje ancestral, todo me resulta tan familiar, que nos hace igualmente rebeldes, bien articulados para la batalla y tan familiares y espontáneos en la vida cotidiana. Por momentos vi rostros Celtas.

Algunos los llaman la raza Caribe, otros les dicen los eternos rebeldes sin causa. Creo que sí tenemos causa, la causa de ser nosotros mismos, además de la causa de fundar una nueva humanidad, porque llevamos con nosotros códigos de vida que salvarán el planeta.

Sólo nosotros recordamos en nuestra memoria genética, cultural y hablada, haber sobrevivido al nacimiento y ocaso de civilizaciones enteras, al no dejarnos someter y a comprometernos también al compromiso de transmitir al mundo los “nuevos viejos” códigos de vida, que nos fueron arrebatados por quienes osaron fundar religiones y jerarquizadas estructuras sociales hace miles y miles de años.

Sobrevivimos a lo que ya murió, antes, durante y después de la Atlántida, ahora nos toca guiar a la humanidad por el sendero de su refundación para la vida.

Escúchennos, se los pido y, tal vez, seremos salvos.
Samuel A. Scarpato-Mejuto.
Mayo 2012
@samscarpato

Código: 01-2020-9024

Para citar este escrito:

SCARPATO, Samuel. (2020). ¿Son sólo ruinas Maya o fuimos más que eso? Primera publicación en fecha 16-May-2012 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 16-Mayo-2020. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: https://samscarpato.com/son-solo-ruinas-maya-o-fuimos-mas-que-eso/

¿Estamos ante un despertar real? CAMBIAR REDENTORES, SIN CAMBIAR EL SISTEMA

Abril en Santiago del 2010

¿Primavera chilena?

Existen despertares que parecieran surgidos de la nada, sin embargo, la química efervescencia de una sociedad silenciosa, es más compleja de lo que muchos imaginan. Citar eslabones perdidos, para explicar los acontecimientos, no tiene sentido. Luego, remediar con enlaces catalíticos de la misma reacción, sólo empeorará las cosas.

Una década atrás

Es el Chile que pocos conocían en los albores del siglo XXI. Fui como científico social, enviado por la Universidad Simón Bolívar y gracias al auspicio de la Universidad de Kassel y la Agencia de Cooperación Alemana. Por esto último, debía dejar encapsulada mi sensibilidad social junto con la militancia ecologista que me acompañaron desde siempre. Sólo debía remitirme a una pasantía doctoral y al apremio en hacer un informe sobre desarrollo local, con énfasis en el impacto de las políticas agroalimentarias sobre el medio rural e indígena.

Se me hacia dificil comenzar, al menos encontrar un hilo conductor por el cual llegar a algunas de las raíces del problema. Mi problema era que no tenía un problema a la mano porque, fuera de Chile, sólo llegaban buenas noticias de su crecimiento económico, orden social y buena estructuración y codificación de sus normas, en especial de las políticas públicas. Traía conmigo anotaciones de cosas buenas que estudiar y emular; todo estaba bien en Chile, según los medios internacionales, en apariencia, nada que criticar.

Desde lejos, la referencia contraria, la tenía por las amistades que conformaban la diáspora y los hijos de ella, posterior al 11 de septiembre de 1973. En muchos países, crecimos con amigos y vecinos chilenos, se nos hizo normal recibirlos como tantos más de nosotros; eran silenciosos, demasiado para nuestro gusto, hablaban poco de los acontecimientos pasados porque “aún era peligroso hacerlo”; jamás entendí esa frase hasta que viví en Chile y fui hilvanando el sentido de los hechos.

A lo que iba

Una vez en territorio austral y, por más que la curiosidad me llamase, debí limitarme a lo que iba, lo cual se me hacía particularmente difícil. “Recuerda, sólo vienes a hacer un estudio, así que levanta la información y punto”, me repetía a diario. Los seminarios del profesor Bernardo Castro, en el postgrado de la Universidad de Concepción, me proporcionaron una amplia información comprensiva de fondo y, por otra parte, la información derivada de los organismos visitados y sus respectivos portales en línea (muy bien estructurada, repito), me daban señales de la consistencia y cobertura de las políticas agroalimentarias.

Desde el principio, me sentí vigilado. Fue una sensación extraña caminar, observar y hacer entrevistas, para después sentarme en alguna plaza a escribir y continuar observando. “Chile no tiene casi extranjeros, los inmigrantes son prácticamente inexistentes”, me decía a lo interno, para justificar esa silente persecución. Luego comprendí que el control social era tan común como normal, un tatuaje que llevaba cada uno de sus ciudadanos. Al recorrer distintos países del continente, creí haber percibido eso sólo en los EE.UU., no obstante, en el Chile de aquel momento fue más intenso aún.

Este país parecía aislado del mundo, limita al norte con el desierto, al sur con la Antártida, al este con la cordillera de los Andes y al oeste con el océano Pacífico. No se percibía la existencia de países vecinos, me refiero al intercambio dinámico de personas como sucede con fronteras convencionales. ¿Es tal vez debido a que ha estado en permanente conflicto con todos sus países limítrofes?, me respondía con esa pregunta. Aparte, la lengua que encontré, era como meterse en la máquina del tiempo y retroceder al español hablado hace trescientos años, impregnado de antiguos modismos y hermosos toques provenientes del quechua y del mapudungún.

Esto apenas era el comienzo. Tuve que contrastar el “milagro chileno” en campo. La realidad pasaría a ser la protagonista; ella debía desempatar el juego o, más bien, deslastrarlo de cualquier adorno a los ojos incautos de los observadores apresurados. Pensé, por algunos días, y puse en práctica una ruta de trazabilidad de ciertas variables teóricas y de las “impresionantes” cifras oficiales. Algo no andaba bien en medio de tanta fortuna institucional y macroeconómica.

¿Por dónde comenzar?

Desde muy joven me apasionaba impulsar proyectos sociales en campos y selvas, al menos alfabetizar, organizar datos, gestionar soluciones y, con el paso de los años, coordinar proyectos enteros. Por ello, la idea de residenciarme en los lugares más sencillos y conectarme con la gente de a pie, no sólo fue necesario para conocer el Chile genuino, sino que fue la mejor decisión.

Luego de posicionarme en la ruta de trazabilidad de las políticas agroalimentarias, las sorpresas comenzaron a aparecer. Con unos amigos visité algunos viñedos, con otros, mercados de frutas y hortalizas. Fui también a pequeños aserraderos y plantaciones forestales. Al conocer unos pocos lugares, los otros fueron apareciendo, hasta que me dediqué por un buen tiempo a observar y preguntar; en mis ratos libres, transcribí los manuscritos en mi viejo computador portátil.

El milagro macroeconómico fue desdibujándose. Al igual que sucede en todos nuestros países, el PIB per cápita poco coincidía con la realidad microeconómica a nivel de hogares urbanos y pequeños productores del campo, conformantes del grueso poblacional. En ausencia de un integrador estadístico que agregue y genere índices mesoeconómicos, que respondan a su vez a la realidad de los hogares, lo más fácil o conveniente para los gobiernos es inferir deductivamente (a partir de los índices macroeconómicos), la situación específica de bienestar social de los hogares. Nada más lejos de la realidad.

Comencé a comprender la realidad chilena

Con mis propios ojos, vi cómo eran sustituidos suelos fértiles y cultivos con fines alimenticios, por viñedos y plantaciones forestales; empresarios y funcionarios en campo, me decían que “eso genera buenos empleos y empuja la economía chilena”. Yo trataba de mantener la compostura (aún no me acostumbraba a ser investigador doctoral) y limitarme a pensar que ciertamente eso empujará la economía chilena hacia una implosión socioeconómica que no tardaría muchos años en llegar.

“Cuando colapse la agricultura de base, los chilenos comprenderán que la madera o la pulpa de papel no se pueden comer, traerán del extranjero cada vez más productos alimenticios y esto ocasionará serios problemas”, le decía a los pocos amigos chilenos que encontré con la visión de comprender este problema de fondo, sin necesidad de mezclarlo con una discusión ideológica partidista. Esto, por citar uno de tantos pequeños problemas entre tantos que tejen una plataforma de sociedad realmente frágil.

Pasada más de una década, he visto en Francia o en Italia, país donde vivo actualmente, que el grueso de la “gran agricultura” y lo viñedos, por ejemplo, están conformados por conglomerados de pequeños o muy pequeños productores. Para colmo chileno, en Francia o en Italia, a las materias primas minerales (por decir de Chile, el cobre), se les da un alto valor agregado, igualmente a través de miles de pequeñas y medianas empresas que conforman los respectivos clusters; esto representa un enorme generador de empleos, muchos de ellos son emprendimientos familiares donde el beneficio queda en casa y recircula en la comunidad.

Chile (Latinoamérica en general) apunta a ser un país desarrollado, pero sin un sólido tejido microempresarial que pueda dar un alto valor agregado a las materias primas que pesan más dentro de su PIB (cobre, litio, molibdeno, etc.). La composición de este tejido (de cada cluster o ecosistema) es lo que da, en Europa, la capacidad para amortiguar las crisis. En nuestra América, el empecinado paradigma a seguir, es el de las grandes corporaciones insignes de cada sector. Cuando el tejido no tiene un considerable grado de consolidación y desarrollo como Canadá, por ejemplo, la economía es sustancialmente más vulnerable, dependiente y esencialmente suicida al trasladar el modelo al conjunto de hogares ausentes de eslabones que los integren con un verdadero tejido productivo local.

Vi el “milagro” chileno como un gran árbol sostenido sobre aristas artificiales que, una a una, pronto colapsarían. Una de ellas, tal vez la más importante, es la educación. Al tener experiencias cercanas de educación gratuita, de calidad y a todo nivel (para el momento, en Argentina, México, Venezuela, entre otros países), me era inconcebible conocer para entonces el estado del estudiantado respecto de su proceso de formación académica, siendo el sistema educativo chileno la barrera entre ambos, cuando, se supone, el sistema debe ser el integrador entre el estudiante y su proceso de formación, más no el obstáculo.

“Esto no está bien”, me repetía como presagiando que, al derrumbarse este pilar o sector fundamental, algún día el reclamo a la sociedad política iba a ser demoledor (como comienza a ser en los EE.UU.). Conversaba con algunas de tantas familias endeudadas (hipotecadas), las que menos, por 12 a 15 años, para que sus hijos pudiesen ir a la universidad y romper el ciclo del subempleo y el empleo poco remunerado, y los testimonios eran pavorosos; padres con dos o tres empleos para poder pagar el crédito educativo, por tanto, hijos que crecían sin la presencia de sus padres y estos últimos con mayor propensión a enfermedades y depresiones de todo tipo, desde ataques de histeria y violencia intrafamiliar, hasta suicidios.

Al indagar sobre servicios tan básicos como la salud o el agua potable, me sentí desencajado. Literalmente es una explotación (aprovechamiento comercial) del sector. Paradójicamente, si una sociedad en constante y creciente tensión, experimenta, de hecho, un mayor requerimiento de servicios de salud (atención primaria, especializada y acceso a medicamentos) y, no obstante, estos servicios en su mayor parte están privatizados y de lo cual se lucra, entonces, acceder a ellos implica tener un considerable poder adquisitivo o bien una póliza de seguro con amplia cobertura, como también un fondo de pensiones (según la edad o estado del trabajador) con la capacidad de cubrir tal demanda básica. Esto era ya insostenible.

Supe, de primera mano, de personas que no pudieron heredar los ahorros de sus padres o cónyuges, también de casos en los que el pensionado sólo pudo aprovechar, cuando mucho, el 80% de sus fondos ahorrados (sobre la base del capital aportado, sin intereses de colocación sobre dicho fondo). Esto es, de nuevo, la vuelta al torniquete que estrangula un laberinto sin salida donde metieron a la mayor parte de la población que, sin contención alguna, debía tomar su cauce como una presa que revienta.

Antes de terminar la primera década del siglo, me pregunté cientos de veces, ¿cómo esto no es un tema central a atender por parte de la política pública chilena?, ¿por qué insistimos en la región, en asociar estos temas (ya superados en otras regiones del orbe), a la discusión político partidista?, ¿cómo existen líderes incapaces de unirse ante una discusión que, posiblemente, genere bienestar para todas las partes involucradas?, peor aún, ¿hasta qué punto llegaría esta situación?

Todo tenía sentido

Tiempo después, en 2010, estuve de visita en Chile coincidiendo con la conmemoración bicentenaria de su “independencia”. Caminando por el centro de la capital, tomaba una fotografía a la estatua del galileo, suponiendo que su curador le haría algún mantenimiento por cuanto la estaban removiendo de la cumbre de la catedral. En medio de los curiosos, comencé a decir en voz alta (a modo de broma) que esa estatua sería sustituida por una de Piñera, a propósito del inicio de su primer período presidencial, sin imaginar que, casi una década más tarde, al poco tiempo de iniciar el segundo mandato de este personaje político, se habría dado efecto la mayor implosión social registrada en la historia de Chile.

A este punto, creo haber sustentado (en parte) que es ridículo pensar que los responsables de tal implosión son los inmigrantes infiltrados en las marchas. Eso equivaldría a insultar la inteligencia de un pueblo (indistintamente su extracción social) que ha aguantado lo que pocas sociedades han soportado. Algunos, con cortedad de análisis, han querido asociar este tipo de explosiones sociales al vandalismo de “La naranja mecánica” o el “Joker”, digamos que es un poco más parecido a “La casa de papel”, por hacer alusión a agentes extranjeros que te dan qué pensar.

Es como culpar a Stéphane Hessel y su libro “¡Indignaos!”, de las movilizaciones sociales en la España del 2011. Qué ingenuidad o ganas de confundir, por parte de los que no asumen responsabilidades, dejando en evidencia que el “hemisferio sur del Continente Americano” es “tan poco y tan mal conocido”, como expresó Gabriela Mistral en 1945, al recibir el Nóbel de Literatura.

¿Es posible abordar la situación sin conflictos?

Sugiero, si me lo permitieran, atender prontamente los temas sobre los que exista acuerdo sustancial y, en los que no, sentar las partes (todos los grupos de interés) para definir la metodología y la agenda por la cual se abordarán aquellos que generen desacuerdos. Esto supondría una salida política y técnicamente más viable, y socialmente menos violenta. Confrontar las demandas pudiese alargar la discusión y dar protagonismo sólo a los parlamentos.

En menos de un lustro todo cambió y para siempre. En 2006, un estallido inesperado, irrumpió la escena política y social; los estudiantes de educación media fueron a paro, alzados contra las medidas de aumento en el costo de la matrícula escolar. Nada había fastidiado tanto al gobierno desde 1973. Se trataba de una organización de masas que se multiplicaba por todo el país sin líderes aparentes; era la bien llamada generación de los sin miedo. El largo episodio se denominó la revolución de los pingüinos, en alusión a la típica vestimenta escolar de los adolescentes chilenos. Esto dejó los poros abiertos de la sensibilidad de toda la sociedad.

Un segundo episodio sacudió a los que aún no se sumaban a la solidaridad. Me refiero al gran terremoto de casi nueve grados que se registró a finales de febrero del 2010 con epicentro en la ciudad que me habría acogido, siendo esta la prueba superada de organización y autoayuda. Ambos episodios, fueron la madurez definitiva de una sociedad que ya venía cansada de no poder decidir sobre asuntos clave de su cotidianidad.

Este intenso despertar del pueblo chileno, con especial énfasis en la generación subestimada que marcó un rumbo en 2006, corresponde a un profundo ciclo social que hará importantes anclajes en 2020.

Esperemos cese la violencia y las partes comprendan que, atendiendo los cambios profundos, todos ganan en este trance a un nuevo mundo más potable. Al pueblo Mapuche, templanza y comprensión para con el pueblo chileno, que vive lo que ustedes han vivido por siglos enteros, por tanto, ustedes pueden dar testimonio más acrisolado de lo que aquí expongo; ojalá sean los más escuchados en este proceso de reflexión y cambio que apenas inicia.

Gracias Chile, por reconocerse en solidaridad y entendimiento, aunque algunos sectores no lo vean, esto es más profundo y global de lo que muchos sospechan.

@samscarpato

Código: 01-2019-9022

Para citar este escrito: 

SCARPATO, Samuel. (2019). ¿Estamos ante un despertar real?, cambiar redentores sin cambiar el sistema. Primera publicación en fecha 15-Nov-2019 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 23-Ene-2020. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: https://samscarpato.com/cambiar-redentores/

Te entrego mi tesis doctoral, haz buen uso de ella

Extensionismo y seguridad alimentaria

Capacitación como factor dinamizante del desarrollo rural

La seguridad alimentaria depende de casi cientos de diversos factores, muchos interactúan de forma sistémica, otros tantos de manera secuencial, tanto del lado de la oferta o producción agrícola y agroindustrial, como del lado de la demanda o consumo. A su vez, dentro de la oferta alimentaria, existen factores duros, tan visibles y palpables como la calidad de la tierra o de la semilla, aunque también hay factores blandos como el financiamiento o el mercadeo.

Esta investigación sugiere el apuntalamiento de un factor blando, que poco se emplea (créanme que no es prioritario en muchos países), aunque es capaz de dinamizar todo el sistema de desarrollo rural, producción agrícola y seguridad alimentaria, ese factor es el conocimiento inducido por medio del extensionismo y la capacitación.

Contenido general de la temática abordada

Acompáñanos a hacer un recorrido a lo largo de esta investigación doctoral algo atrevida, puesto que, por serendipia, aborda interesantes aristas de los programas de capacitación rural como expresión del sistema de planificación y de políticas públicas. También cuestiona los conceptos de seguridad alimentaria propuestos por la FAO y plantea un análisis de trazabilidad del extensionismo rural en el entramado de la norma jurídica venezolana para, finalmente, hacer una serie de propuestas ordenadas por áreas de acción política, de planificación y académica.

Propuestas derivadas de la investigación

Encontrarás una propuesta de estructura de programa bastante original y con suficiencia polivalente como para cumplir con la acepción de programa desde las perspectivas particulares y uso que le dan (1) la administración y el presupuesto público, (2) la planificación y análisis de políticas públicas, y (3) la formación académica y educativa en general. Verás además, la sugerencia de una nueva definición de seguridad alimentaria y de soberanía alimentaria.

Tal vez la propuesta más compleja o extraña, es un modelo de desarrollo rural y agroalimentario basado en un sistema de doble embudo, en donde ciertos factores se aglomeran ante la obstrucción de cada embudo (entradas y salidas del sistema), siendo allí donde entra en escena el propuesto efecto tobera, para dinamizar y metabolizar mejor los elementos interactuantes, gracias a la compañía, precisamente, del conocimiento inducido (no colide con el conocimiento cooperativo y participativo) por medio del extensionismo, asistencia técnica y capacitación.

Otras propuestas menores acompañan las recomendaciones, como la sugerencia de una arquitectura jurídica codificada que permita la trazabilidad eficiente del contenido de las normas, así como ciertas prácticas propias del ejercicio de la toma de decisiones.

Para una amplia comprensión de las propuestas, digamos, la empatía entre ellas y su contextualización, te pido leas con mayor detenimiento los hallazgos (capítulo IV de la tesis doctoral), para luego correlacionarlos con sus respectivas recomendaciones concatenadas a estos (capítulo V de la tesis).

Usemos adecuadamente la información

Haz un uso responsable de esta tesis doctoral, respeta la fuente. Si encuentras algún extracto de mi investigación, en cualquier publicación 2014-2018, comunícate inmediatamente conmigo y con las autoridades competentes; tal vez se haya filtrado parte de la información. De igual forma, si encuentras partes de mi investigación plagiadas (copiadas y pegadas sin citar debidamente la fuente) en publicaciones del 2019 en adelante, ponte igualmente en contacto, te lo agradeceré.

El autor: Samuel A. Scarpato-Mejuto

E-mail: samscarpato@yahoo.com, redes: @samscarpato

Para referenciar el documento anexo, usa esta información:

SCARPATO, Samuel. (2019). Evaluación de programas de capacitación agrícola en el estado Lara, Venezuela. Tesis doctoral. Presentada y aprobada ante la Universidad Simón Bolívar en septiembre 2018. Caracas: blog del autor. Disponible: https://samscarpato.com/wp-content/uploads/2019/09/Tesis-Doctoral-SEGURIDAD-ALIMENTARIA-EDUCACION-Scarpato-Sep2018.pdf

Ampliemos la información o pongámosla en práctica

Si deseas que sea tu tutor o asesor de investigación en temáticas asociadas a mi investigación, ponte en contacto conmigo. De igual forma, si consideras que podemos poner en práctica esta investigación en tu entorno institucional o comunidad, escribeme, seré vuestro asesor gustosamente.

Usa el botón de Descarga para disponer de mi tesis

El conflicto creado contra la nación mapuche, una visión a cinco mil kilómetros de distancia

Junto a una familia mapuche lafkenche, desnudando piures extraídos en la bahía de Mehuín, sur de Chile.
Junto a una familia mapuche lafkenche, desnudando piures extraídos en la bahía de Mehuín, sur de Chile.

Junto a una familia mapuche lafkenche, desnudando piures extraídos en la bahía de Mehuín, sur de Chile
Junto a una familia mapuche lafkenche, desnudando piures extraídos en la bahía de Mehuín, sur de Chile.

 Quiero hablarles con el corazón. Luego de convivir o recorrer centenas de comunidades campesinas e indígenas en el Caribe, los Andes y la Amazonía, junto a más de dos décadas de estudios y reflexiones, me atrevo a hablarles con la autoridad del espíritu que me asiste, mi Huajari pide a Nguenechén que seamos un solo aksquilukt o pvlli, para que podamos entendernos con el aliento de todo lo que pueda transpirar la verdad de una mirada. Sistematizaré el relato para poder hilvanar la discusión por puntos.

UNO. Los mapuche están bien, pero están mal. Están bien porque son el pueblo indígena con una de las menores tasas de exterminio en Latinoamérica y prácticamente una de las más bajas en asesinatos perpetrados contra ellos; Colombia o Brasil, pueden contar hasta decenas de indígenas muertos por mes, Honduras o Venezuela, entre uno y tres por mes, en Chile o Argentina rara vez pasan de uno al año. Los mapuche están bien también, porque son el pueblo indígena de Latinoamérica con mayor acceso a internet, servicios básicos, agua potable y aun con algún terroncito de territorio que cuidar, eso no lo vemos en al menos ciento cincuenta pueblos-nación indígenas distintos al mapuche. Los mapuche no son víctimas del trabajo forzoso (masivo) ni la esclavitud que he visto con mis propios ojos en minas y otros espacios, para mal de otros doce o quince pueblos indígenas del subcontinente, por allí están bien.

A la vez, los mapuche están mal, porque están seriamente amenazados, y cualquier maltrato o atropello contra siquiera uno solo de ellos o ellas, es una afrenta y una amenaza directa contra cualquier ser humano que llevamos así sea una gota de sangre indígena en nuestro cuerpo, así que hasta el más mínimo roce de maltrato en su contra nos indigna, nos hace hervir la sangre y haremos todo a nuestro alcance para articular con soluciones y acciones a su favor.

DOS. Durante mi investigación doctoral al sur del continente, en los últimos años, tuve la oportunidad de sentir admiración por el despertar de toda una nueva generación mapuche que de cualquier manera hace ver su descontento, y eso es genial, se levantan con tanta fuerza, que pocos, muy pocos pueblos indígenas lo hacen así en el continente. Es impresionante la presencia en redes que han logrado más que ningún otro pueblo indígena en Latinoamérica, google o youtube, los medios alternativos están abarrotados de videos, denuncias, cantos, rituales, manifestaciones culturales y de indignación particular o colectiva de los mapuche.

Admiro también que no se jerarquizan verticalmente y, más admirable aun, que no siguen ningún partido político, pues son, en esencia, un verdadero movimiento, como el agua, como el aire, el sol y la tierra que nos conecta en cualquier tiempo o espacio. En Europa o en Australia, hay voluntariados mapuche, pero no hay voluntariados Piaroa, Yanomami, Yekuana, Kariña, Wayuü, Cuiba, Barí, Kurripaco, Ayamán o Gayón, por citar sólo algunos ejemplos.

TRES. El Wallmapu, esconde una fertilidad en suelos y aguas, como jamás tendrían el centro y norte de Chile o parte del centro y norte de Argentina, de allí que su territorio es altamente apetecible para la agricultura industrial intensiva y extensiva, especialmente forestal, más cuando los inversionistas tienen prácticamente un paraíso fiscal para extender enormes cultivos en desmedro de los bosques nativos; la corriente de Magallanes hace de sus costas una de las más fértiles y ricas del mundo; la pesca comercial hace festines sobre las bondades del Wallmapu, y allí estorban los lafkenche.

La flexibilidad laboral chilena y argentina, también es un incentivo para cualquier inversionista. La cualidad jurídica en la tenencia de las tierras, lleva las de perder para el mapuche descapitalizado, pero sí es ganancia para el mapuche que se pliega a los intereses del gran capital.

El Wallmapu también representa una alcabala, un muro, una barrera que separa lo más preciado del extremo sur respecto al resto del continente: el gas, agua deshielada y los recursos minerales de la Patagonia y la Antártida, son plato fuerte para las grandes potencias mundiales, y la nación mapuche es un estorbo en la mitad de la ruta del saqueo; el extremo sur argentino y el extremo sur chileno ya están concesionados a favor de enormes corporaciones trasnacionales, los mapuche aquí no interesan.

CUATRO. Ingleses y norteamericanos deben salvaguardar a toda costa las islas Malvinas, y el estrecho de Magallanes está justo frente a ellas. La soberanía chilena del estrecho de Magallanes, es la mayor conveniencia para los ingleses y sus aliados; nadie habla del “frente Atlántico de Chile”, pero todo el estrecho de Magallanes es chileno, por tanto Chile tiene costa atlántica, al menos la desembocadura del estrecho, por eso, en el corredor que comunica los más grandes puertos y aeropuertos (incluyendo bases militares) con el estrecho de Magallanes, hay un obstáculo: los mapuche. Esta es una variable geopolítica que poco he escuchado en los argumentos a favor de la causa mapuche, pero que hay que poner sobre la mesa.

CINCO. Siendo Chile el país más desigual del continente (uno de los más desiguales del mundo), genera un efecto que empuja a las clases más pobres a luchar por la sobrevivencia o al exterminio, esto los hace más vulnerables ante la represión sistemática e institucionalizada. Las leyes oprimen al pobre, de paso sin tierras. Para rematar, excluidos de un sistema educativo que no le da más alternativas, sólo algunos mendrugos de becas.

En Chile, el color de piel condiciona fuertemente las contrataciones que hacen muchas empresas (no todas, pero sí la mayoría), en cuanto al personal que debe entrar o permanecer en puestos de trabajo; este círculo vicioso hace del “conflicto” mapuche una bomba de tiempo. Los mapuche caen en la trampa y abandonan su cultura, emigran a centros urbanos y hacen los mayores esfuerzos para sobrevivir, aquí ya el hermano mapuche ha caído en la trampa y cedió ante la estrategia de debilitamiento planteada.

SEIS. La lucha desarticulada desgasta y eventualmente pierde efectividad. Si revisas las redes, parecieran lluvias de piedras lanzadas al unísono a veces sin dirección alguna (desde 2012 al presente esto ha cambiado un poco), lluvia de quejas caracterizan las redes que divulgan con desespero lo que sucede, mientras que los que estamos del otro lado de la geografía, vemos con preocupación que en África, Asia, Colombia o en la Amazonía, mueren de manera más brutal, mayor cantidad de indígenas, lo cual nos hala con más urgencia. Hay que revisar la estrategia de lucha, antes que sea más tarde, debemos replantear la protesta, para hacerla un poco más efectiva.

SIETE. El lanzar piedras a veces no conduce a la solución, al menos todos lanzar el mismo tipo de piedras. El Wallmapu y la cultura mapuche, tienen riquísimas y diversas manifestaciones que pueden especializarse sin desarticular; desarrollarse sin volverse capitalistas; “explotarse” sin ser entreguistas; desde el ecoturismo y la pesca o la agricultura a mediana escala, hasta la orfebrería y obligar a los académicos e investigadores que dejen en el Wallmapu los resultados o productos de sus tesis, proyectos, etc., son frentes de acción importantísimos para los mapuche que sientan tener la condición para fortalecerse como colectivos socioeconómicos.

El manejo mediático debe ser complementado, sin dejar la protesta; deben crearse nuevos espacios, nuevas rutas de expresión, deben tomarse culturalmente las embajadas, las universidades, los teatros y espacios similares en Chile, Argentina y en todos los países posibles, esto es efectivo, porque si la cultura para las naciones desarrolladas es su jeringa o inyectadora, pues igual para nosotros será el mecanismos de inocular nuestro más sólido vehículo de expresión: la cultura. Las redes sociales son un medio, no un objetivo, y pareciera que lo usan como si fuese una cartelera o un muro pictórico en la pared del colegio, deben revolucionar el uso de las redes y eso es fácil de hacer cuando se comprende el trasfondo de este asunto.

OCHO. Deben profesionalizar una mayor cantidad de hermanos y hermanas en las áreas planteadas (comercio, leyes, exportación, producción, gestión cultural, idiomas, etc.), como vanguardia estratégica, sin jamás perder la fuerza de un nguillatún y todo el kimún que generacionalmente han sabido tradir. Deben llevar la estadística de los avances, esto es importante.

NUEVE. El liderazgo estudiantil es vital, deben fortalecer este aspecto. Cualquier organización estudiantil mapuche, debe trascender a la simple lucha, a la reivindicación de derechos estudiantiles, debe llegar cada vez más al tuétano del sistema y penetrarlo con más inteligencia y efectividad. Los líderes estudiantiles deben ser personas probas, honestas y con la mejor formación, para así dar el ejemplo de la calidad humana del mapuche, que es valiosísima.

Lo demás, creo que es preferible hablarlo en persona. Se despide, por ahora, con muchísimo respeto y afecto, de espíritu a espíritu, su hermano universal,

@samscarpato

Código: 01-2012-9014

Para citar este escrito: 

SCARPATO, Samuel. (2012). El conflicto creado contra la nación mapuche, una visión a cinco mil kilómetros de distancia. Primera publicación en fecha 04-Ago-2012 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 26-Jul-2017. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: https://samscarpato.com/conflicto-creado-la-nacion-mapuche-una-vision-cinco-mil-kilometros-distancia/

Desarticulan y borran de los mapas a la población indígena

Reunión de compadres ayamanes, piaroas y gayones
Reunión de compadres ayamanes, piaroas y gayones

Reunión de compadres ayamanes, piaroas y gayones
Reunión de compadres ayamanes, piaroas y gayones

El pueblo-nación Gayón y el Ayamán, aún vivos culturalmente y en parte lingüísticamente, pero también los pueblos Jirahara y Cuiba, entre otros, que aún los ves por las calles y campos de los estados Lara, Portuguesa, Yaracuy y Falcón, al centro occidente venezolano, conservan importantes rasgos de sus rituales, cánticos, rezos a las cosechas, a los matrimonios, a la pubertad, a la luna, a las aguas, al viento, a la tierra y al sol.

Mi abuela era hija de una auténtica indígena cuiba de los lados de Quíbor vía Cubiro (me llena de orgullo saberlo), me contaba mi tía abuela (Eña) que en parte me crió, me hablaba de su madre y abuela materna, que escasamente hablaban español, de sus mañas, consejos, prácticas culinarias, hierbas curativas, la mirada pícara y profunda, la desconfianza del ajeno. Increíblemente, sin ser agricultora, mi tía Eña me daba muchos consejos en la materia: “mi abuela decía que la semilla del maíz debes prepararla de tal y cual forma antes de sembrarla”.

Tantas cosas que un niño y adolescente rara vez valoraba, pero que indudablemente germinan con el paso del tiempo cuando te acercas un poquito a las raíces, ellas se conectan con todo el universo y luego el cielo te hace revelaciones, increíble cómo funciona todo esto. La memoria genética esté viva, basta recobrarla con sencillos y eventuales toques.

Por otra parte, en Venezuela despectivamente llamamos “tierrúos” a los que tienen pinta de campesino, piel tostada, portando humildes vestimentas, a los que en plena vía pública se sientan en cuclillas para descansar las piernas (tal como lo veían de sus abuelos), no somos “tierrúos”, somos gente de la tierra, somos gayones, ayamanes, jiraharas, cuibas y yacambúes. Somos los que le damos resguardo al agua que tú bebes en casa, somos quienes cultivamos la tierra para que tú puedas andar cada día, somos el origen y el destino del 82% del territorio, pero también la esencia no reconocida del 70% al 90% de quienes te tropiezas en las calles de Lara, Falcón, Yaracuy y Portuguesa.

Código: 01-2012-9011

Para citar este escrito: 

SCARPATO, Samuel. (2012). Desarticulan y borran de los mapas a la población indígena. Primera publicación en fecha 25-Mar-2012 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 26-Jul-2017. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: https://samscarpato.com/desarticulan-borran-los-mapas-la-poblacion-indigena/

Gracias Argentina, fui por un bocado y descubrí el universo entero

Profesor Scarpato brindando una conferencia en Argentina sobre gestión de la agroecología de altos rendimientos.
Profesor Scarpato brindando una conferencia en Argentina sobre gestión de la agroecología de altos rendimientos.

Decía la abuela “una cosa piensa el burro y otra el que lo arrea”, ¿qué me iba a imaginar cuando me escapé “tan sólo” a buscar unos libros y lograr unas entrevistas urgentes para mi tesis de doctorado, que el universo que se abriría ante mí?

Ir a tientas a Buenos Aires con un mísero sueldo docente, es como jugar con el destino y, literalmente, abrir las manos para depender de lo que el cielo te ofrezca. Visitar apartadas estaciones del subte, plazas, ferrocarriles y mercados, tal vez despunte una primera muestra de lo que es un país de locos, eventualmente extraterrestres pero, sin lugar a dudas, una nación que no se deja reprimir, aflora lo que siente y muchas veces lo que piensa, allí un primer paso para sentirme realmente en casa.

Un país de locos que no se conducen como locos, porque cada quien busca con fuerza su destino sin esperar ni depender de la culpa a los demás, eso honestamente me asombró, porque se mira hacia adelante sin llorar lo sucedido, ¡bravo por eso!

No existen neutrales, todos muy críticos a favor o en contra de lo que hacen los políticos y las instituciones que entretejen con amarres (a veces inexistentes) la gestión de públicos y privados y, asombrosamente, nadie se cae porque nadie espera que le digan lo que tiene que hacer, ni siquiera los que nada tienen porque, aunque muchos no lo crean, el argentino coopera entre sí y eso ayuda a sostener esos extraños e invisibles amarres que hacen que no se caiga un país cuando falta, en apariencia, una fuerte institucionalidad articulante y amalgamante en todo el orden sectorial y territorial.

Un extraño país en el que en un día eres testigo de la aprobación de una ley que dice que en dos años los abastos, tiendas y supermercados suprimirán el uso de bolsas plásticas contaminantes y las sustituirán por bolsas y empaques totalmente biodegradables, pero el mismo día le roban el vehículo a un senador de la república cuando comía en un sencillo restaurante de la ciudad.

Argentina, dicen, es un país de “arrogantes” y “petulantes”, pero cuando presencias la transmisión en vivo de un partido clasificatorio de fútbol Argentina – Chile (lo vi comparando varios canales de la tv), narrado por argentinos, te das cuenta que no insultan ni ridiculizan a la selección contraria, a diferencia de lo que presencié en Chile y otros países.

Tal vez sean los “porteños” los más locos o los más arrogantes pero, para salir de dudas, debo seguir caminando, observando y compartiendo con distintas personas rubias, morochas (de piel morena), ricos, pobres, judíos, italianos, gauchos y mapuche. La gente era capaz de dejarse detener en la calle para contestarte preguntas, conversar, ¡incluso ayudarte! No podía entender esa extraña arrogancia argentina, pero debía ir más allá.

Profesor Scarpato brindando una conferencia en Argentina sobre gestión de la agroecología de altos rendimientos.
Profesor Scarpato brindando una conferencia en Argentina, sobre gestión de la agroecología de altos rendimientos.

Haciendo arreglos y pidiendo ayuda, pudimos comprar boletos y llegar a un prestigioso local nocturno donde se pueden apreciar diversas muestras de tango, este “lujo” valió la pena. Disfrutar de más de quince números en “Tango Madero”, una buena cena y seguir compartiendo con esta gente “arrogante”, me permitió desdibujar los prejuicios y reconstruir una tremenda impresión, como la que me llevé al evidenciar que el maestro de la locución en Venezuela, Ivan Loscher, es quien hace la voz en el micro audiovisual (casi documental) que nos introduce en el espectáculo.

Los argentinos están todos locos, puedes ser “bárbaro” y “boludo” al mismo tiempo, se insultan con toda la fuerza del alma, pero a su vez se abrazan y se despiden de beso en la mejilla (incluso los hombres). No se guardan nada y, repito, por eso me sentí como en casa. Mi mayor boludez fue no poder desbloquear mi cuenta de facebook desde Buenos Aires, con lo que se hizo imposible acceder a los teléfonos y direcciones de tres importantes personas que debía llamar y visitar, la boludez fue que se me olvidaron las respuestas a las preguntas de seguridad para desbloquear el acceso que tenía negado porque el “sistema” determinó que un “extraño” intentaba hacerse de mi cuenta porque no accedía desde su localidad habitual, ¡qué boludos estos del face!, ya saben lo que pueden hacer con su “Palo Alto, California”.

Quedamos a la deriva y caímos en las “garras” de la única argentina que había pre contactado antes del viaje y logré guardar su número telefónico en un papelito. Esta “arrogante”, Ileana Maricone, fue capaz de manejar casi horas para buscarnos, invitarnos a almorzar en un bonito restaurante de Moreno, luego llevarnos a su casa, abrazarnos y juntarnos en la mesa con toda su hermosísima familia y, para colmo, llevarnos al terminal de buses a la media noche ubicado a una hora de su casa. Que boludez la mía creer arrogante a esta gente que se abre como el amanecer para atendernos de mil maravillas sin contraprestación alguna. De a poco, los miedos se disipaban y la tranquilidad llenaba el alma.

Salir de Buenos Aires rumbo al campo, lo que siempre nos ha gustado, fue el mayor desafío para la observación social. Ya dejábamos la apariencia atrás y nos enfrentábamos con la Argentina real, tal vez más loca, posiblemente más genial.

¿El amanecer en Entre Ríos, junto al río Uruguay, sin conocer a nadie, pero toda la familia esperándonos, fue el determinante que nos hizo pisar tierra o el cielo?, es difícil saberlo, pero allí comprobamos que los argentinos están ¡verdaderamente locos!

Indescriptible la hospitalidad de una familia extraterrestre pero real, que vive tan igual como mi familia, simple, sin sobresaltos ni guardarse nada por dentro, emocionales, sentimentales, sin ataduras, ateos y religiosos conviviendo bajo un mismo techo, extraterrestres todos, contando con la impertinente encarnación pura y bulliciosa del hippie más aterrizado que conocí, Ricardo Tapichi Díaz con su innegable cable a tierra, Mirta y sus princesas en flor, tan hermosas que son sus hijas, que por supuesto heredaron la belleza de la madre y tal vez la locura del padre.

Todos los amigos y vecinos, gente hermosa, amplia, de corazón enorme, músicos, artistas, profesores, todos preocupados por la vida pero ninguno tira piedras. Carlos, Ricardo, Dariela, Alexis, Marcos, Lucía, Norman, Ma Cristina, todos con sobrenombres como extraídos de fábulas animalescas, pero trabajan y prosperan a su manera y, en especial, hacen que las demás personas siempre despierten, siempre avancen. Esa es la gente imprescindible para el planeta, genuinos portadores de las llaves que abren la nueva era.

Insólito récord de haber organizado y montado una conferencia en menos de una semana y haberse interesado tanto por los temas que les llevábamos. Gracias a todos los organismos y más aun a la gente que, sin mover los hilos del poder, hicieron el trabajo cooperativo de hormiguita que resultó mucho más poderoso y efectivo. Al parecer hubo mucho interés por la conferencia que llevamos y la repercusión que posiblemente traerá. ¡De verdad, gracias!, impecables todos los que la hicieron posible.

La abuela decía que uno va donde los vientos lo llevan y uno labra la tierra que llega por magia del universo hasta tus manos, tus pies, tu corazón y tu espíritu; las puertas que se te abren, son las que estaban esperando por ti, y eso sentí en medio de tanta gente hermosa que me dieron muchas lecciones de vida y de familia y, tal vez mi mayor sorpresa y más grande ganancia, fue fortalecer mi vida en familia, que bastante falta que me hacía.

No puedo sino agradecer con profunda emoción, a la vida, al universo entero, a mi dios y tu dios, por apenas ir con la expectativa de obtener ciertos datos para mi investigación doctoral entre tanta gente “arrogante” y traer de vuelta la lección por la cual el perfecto arrogante no era más nadie, sino yo mismo queriendo resolver la vida a medio mundo, cuando debo sanar tantos temas pendientes al alcance de mi corazón y de mis manos, para renovar energías y poder seguir abriendo las manos al universo. Por eso gracias a todos que, sin boludeces, llegaron directo a mi corazón y al de toda mi familia.

Código: 08-2012-6097

Para citar este escrito: 

SCARPATO, Samuel. (2012). Gracias Argentina, fui por un bocado y descubrí el universo entero. Primera publicación en fecha 22-Oct-2012 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 11-Jul-2017. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: https://samscarpato.com/gracias-argentina-fui-bocado-descubri-universo-entero/

Los hijos afortunados de mi pueblo reprimen a mi pueblo

José Francisco el chamarrero, pidiendo a la Madre Tierra por la paz. Quebrada Mucubají, a los pies del Mucuñuque, Andes venezolanos.
José Francisco el chamarrero, pidiendo a la Madre Tierra por la paz. Quebrada Mucubají, a los pies del Mucuñuque, Andes venezolanos.

Por muchos años, hemos hecho creer a los efectivos militares y policiales que son los hijos predilectos de la nación por ser quienes arriesgan sus vidas todos los días por salvar las vidas de los demás.

Poco a poco el despertar de la colectividad ha ido permeando las fibras de las instituciones, lo cual nos pone en franca ventaja para profundizar y encauzar el mensaje.

José Francisco el chamarrero, pidiendo a la Madre Tierra por la paz. Quebrada Mucubají, a los pies del Mucuñuque, Andes venezolanos.
José Francisco el chamarrero, pidiendo a la Madre Tierra por la paz. Quebrada Mucubají, a los pies del Mucuñuque, Andes venezolanos.

Los agentes que ayer y hoy reprimen por defender la patria, realmente son también hijos de mi pueblo. Nunca se había visto tanta cantidad de “desertores” pasándose a las filas de la paz, de los que se indignan por un sistema injusto. Por eso les digo que llegó el momento de variar los mensajes y luchar con menos violencia.

La violencia trae más violencia, y el argumento al sistema para continuar reprimiéndola. No se trata de cooperar con el régimen, ya Mahatma Gandhi demostró que no se debe cooperar con el que arremete contra ti y contra tu pueblo, pero tampoco debes responder violentamente porque alargará el ciclo.

Veo con preocupación a muchos jóvenes “luchando” contra el sistema al lanzar piedras y resistir valientemente las bombas lacrimógenas, luego los he visto ir al cine a disfrutar una película taquillera y cenar en McDonalds, eso es gravemente incongruente. No se lucha contra un sistema alimentándolo con odio (el mejor alimento) o con dinero (otro gran alimento). Por ello invito a que estudien, profundamente estudien, y comprendan más allá de los 360°, más allá de las dimensiones aparentes.

Hace más de un siglo, Oscar Wilde sentenció que “el patriotismo es la virtud de los sanguinarios”, y ciertamente nos han enseñado a luchar por la patria, que a su vez es una parcela hija del odio al hermano, que rompió con la madre que se acostó con el vecino que ofreció un mundo mejor, barriendo lo que había, así es el sistema imperante por miles de años y no ha dejado de serlo.

Aceptar una barrera racial, religiosa, social y política, implica que ya aceptaste tu conformidad con un sistema represor. Atrévete a mirarle la cara al represor y “sembrar un clavel en su bayoneta”, demostrándole que no es hijo del sistema, sino hijo de tu pueblo, por lo tanto debe defender a tu pueblo y a nuestros recursos naturales a favor del pueblo mismo.

Para muchos, les estoy pidiendo un imposible, un sacrilegio, un agravio contra el juramento de venganza eterna, pero para quienes sabrán comprenderme, les pido con mucho amor, no darle alimento a las fuerzas oscuras que se crecen con nuestro odio y venganza.

Estos momentos de tribulación que vivimos en el mundo entero necesitan una ayuda, un empujoncito para lograr el parto retardado de la nueva era, esa que indefectiblemente llegará por nuestro calor humano, nuestro calor de tierra, nuestro calor de pueblo.

Código: 02-2011-0016

Para citar este escrito: 

SCARPATO, Samuel. (2011).Los hijos afortunados de mi pueblo reprimen a mi pueblo. Primera publicación en fecha 15-Dic-2011 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 11-Jul-2017. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: https://samscarpato.com/los-hijos-afortunados-pueblo-reprimen-pueblo/

Seguimos inmersos en el síndrome del “estúpido hombre blanco”

El imperio de nuestra ignorancia
El imperio de nuestra ignorancia

No sé si escribo para extraterrestres o para personas que aún no han encarnado en el tiempo presente. Tal vez extensos textos no son del agrado de los ágiles lectores de la superficialidad pero, lo que aquí denuncio es que podrás matar a los españoles, a todos los europeos, a las trasnacionales, los transgénicos, a la coca cola y todo lo que nos cause indignación, no obstante, hasta que no cambies tu manera de contribuir con el sistema depredador nada habrás logrado, porque siempre vendrán otros en su lugar.

El imperio de nuestra ignorancia
El imperio de nuestra ignorancia

No será ya Europa, serán los EE.UU., tal vez Rusia o ninguno de ellos, ahora será China, India y Brasil…, pero

las mismas razones que llevaron a expandir el imperio romano, siglos después condujeron por el mismo camino al imperio español y luego el imperio inglés, el norteamericano…, ahora será el imperio brasilero, el hindú o el chino.

“Estúpidos hombres blancos” (la frase no es mía, disculpen) que creen protestar al dejar de consumir gringadas pero consumen chinadas a mayores escalas. En esencia no cambian el sistema y, por ende, no cambian nada.

Nos duele la invasión española, portuguesa, holandesa, inglesa y francesa sobre nuestra Abya Yala, pero hoy no hacemos nada por detener el avasallamiento brasilero sobre la Amazonía, los grandes acuíferos, glaciares, tantas zonas naturales que exiguamente se muestran y sufren una inclemente reducción. Sustituimos grandes corporaciones por otras grandes corporaciones, incluso por pequeñas corporaciones pero con idénticos o peores métodos de producción terriblemente contaminantes.

“Estúpidos hombres blancos” que se quejan de todo, pero en sus casas, escuelas, oficinas y universidades, nada (o casi nada) se recicla, y aun así lloran la expansión de los imperios. ¿Es que nunca nos hemos preguntado por qué se expanden los imperios?, ¿serán ganas de perjudicar a la humanidad?, ¿aseguramiento de provisiones, mercados de consumidores y usuarios?, ¿o será que el “estúpido hombre blanco” aún no ha aprendido no tanto a decir “no te dejaré pasar”, sino a decir “no lo necesito”?

Y allí justamente está la clave. En un año, visité a tres “líderes indignados” para conocerlos en su “mundo” porque admiraba sus “gestos” y palabras en las redes, su osadía y proverbial furia para decir las cosas; vaya sorpresa que me llevé al enterarme en persona que vivían como perfectos “estúpidos hombres blancos”. Ese dolor de estómago revuelto, me ha pasado también con “líderes indígenas”, “líderes sindicalistas”, tan igual que los anteriores “líderes indignados”.

Decenas de neo shamanes, ataviados de collares, bebidas sagradas y exhibiciones citadinas de “indigenismo”, comprometidos con su “elevación espiritual” personal, pero no con la elevación de las condiciones jurídicas, económicas de tenencia de la tierra y de salud de los pueblos indígenas que dicen amar. A rastras he tenido que llevar a muchos a la selva a trabajar para, por y con centenas de familias indígenas; más nunca vuelven, porque no es compromiso genuino de un “estúpido hombre blanco” que sueña con una franela de Guaicaipuro o una gorra del Che Guevara, aún no comprenden el asunto que se esconde tras el compromiso.

¿Cuándo será que dejaremos de ser “estúpidos hombres blancos” y nos abstendremos de criticar lo que aún no estamos dispuestos a cambiar?, ¿cuándo nos daremos cuenta que no es el color de piel ni el apellido el que hace daño, sino vivir como un “estúpido hombre blanco”, que es lo que nos mantiene en un desenfrenado consumismo en el planeta?.

Pocas veces escribo con enojo e indignación, pero esta vez mi enojo e indignación es contra los cómodos indignados que no lograrán nada hasta tanto dejen de pensar y actuar como “estúpidos hombres blancos”.

@samscarpato

Código: 01-2012-9019

Para citar este escrito: 

SCARPATO, Samuel. (2012). Seguimos inmersos en el síndrome del “estúpido hombre blanco”. Primera publicación en fecha 12-Oct-2012 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 11-Jul-2017. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: https://samscarpato.com/sindrome-estupido-hombre-blanco/

Resolver los conflictos en el Medio Oriente desde el hogar

La negra Coromoto colaborando con la escuela, caserío Bombón, Andes venezolanos.
La negra Coromoto colaborando con la escuela, caserío Bombón, Andes venezolanos.

 

La negra Coromoto colaborando con la escuela, caserío Bombón, Andes venezolanos.
La negra Coromoto colaborando con la escuela, caserío Bombón, Andes venezolanos.

Hace un tiempo me preguntaron cómo resolver los problemas en el Medio Oriente y en el mundo, mi respuesta fue que los resolveremos desde casa, atendiendo los problemas que por igual amenazan a tu país y a tu entorno más inmediato. Al principio se rieron, luego tomaron en serio la idea de que, indistintamente sea cual sea la potencia con la que te alíes (EE.UU., Europa vs Rusia, China, India, Brasil,…), igual buscará controlarte para asegurar los suministros de materias primas y, especialmente, de fuentes de energía.

Entonces, aún en la guerra de cuarta generación con estrategias diversas para dar pasos firmes en una permanente intervención asimétrica desde los medios de comunicación y cultura de masas, así como las políticas comerciales y diplomáticas internacionales, etc., a pesar de toda esa historia de que debemos prepararnos para resistir y resistir, combatir y combatir cuando nos dicen defender en lo más particular, desde el barrio y la fábrica será nuestra tarea más valiente y leal, demostrativa de nuestro honor y patriotismo, honestamente lo considero puro cuento.

El planeta y las sociedades (las “indignadas”, las “revolucionadas”, las “de avanzada”, las que quieras), dan muestra de que nuestros problemas de fondo no se tratan de despojados y saqueadores porque, cuando el despojado se hace del poder, igual sigue saqueando, al menos a razón de las altísimas tasas de destrucción y/o desaparición de la vida en el planeta y los recursos que la hacen posible.

No quiero caer en diatribas político-partidistas, ni anunciar que este gobierno es más cruel o aquel más corrupto, mi punto específico es que, indistintamente qué tan cruel o poco cruel, qué tan liberal o interventor, incluso qué tan fundamentalista en lo religioso es o no, no se trata de eso, sino del modelo de depredación de los recursos, cuyo inicio y final del ciclo, siempre resume en el ciudadano, su hogar, su estilo de vida, su ritmo de consumo y reposición de lo que usa, gasta o ingiere, y el final del ciclo por lo general afecta el estrés del ciudadano, su salud, su carga impositiva y un largo etcétera de elementos que cargan sobre él o sobre nosotros.

¿He sabido explicarme? No resolveremos la intervención en Siria o en el Medio Oriente, ni detendremos la deforestación en la Amazonía por la construcción de más hidroeléctricas o más cultivos extensivos de pastos y soja, no cambiarás a los tiranos ni harás que los contra tiranos tengan mejores cartas bajo la manga. Todo esto porque, tras bastidores, el modelo de desarrollo planteado (responda al capitalismo liberal o al capitalismo de estado) es, desde el punto de vista del costo y el pasivo ambiental, el mismo, incluso desde el punto de vista del costo social, muchísimas veces es demostrable los bemoles de las clásicas concepciones de desarrollo.

Volviendo a la solución, preguntémonos más bien ¿qué estamos haciendo desde nuestras casas, lugares de trabajo y círculos más cercanos, para revertir la manera y el ritmo como reponemos lo que usamos y consumimos? Se trata de redefinir “necesidades” y, en esencia, se trata también de poner como premisa cotidiana el saber si cada paso que damos contribuye o resta sobre la tasa de recuperación, regeneración, reposición (como quieras llamarlo) de los recursos que son afectados hasta por nuestro respirar, hasta por ir al baño y, más aún, si la tecnología que usamos (no sólo me refiero a las tecnologías de la comunicación, sino también a vertidos cloacales, emisión de gases domésticos, etc.) responden igualmente a adecuado marco de responsabilidad social desde lo particular.

Ánimo pues, que adecuando nuestro desempeño individual a un modo eco-socialmente más consciente, seguro estaremos dando menos razones para que incremente la demanda y uso de hidrocarburos, así daremos menos alimento a la guerra en el Medio Oriente, por citar un ejemplo, pero igual favorecemos todo un circuito de menos ostentosidad, menos superfluidad, y con ello, tal vez más seguridad y mayor vida en el planeta Tierra.

Código: 05-2012-3148

Para citar este escrito: 

SCARPATO, Samuel. (2012). Resolver los conflictos en el Medio Oriente desde el hogar. Primera publicación en fecha 12-Dic-2012 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 06-Jul-2017. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: https://samscarpato.com/resolver-los-conflictos-medio-oriente-desde-hogar/