Barranco Cucuritare, Amazonía venezolana.
Barranco Cucuritare, Amazonía venezolana.

En el día que el hijo de los hombres dice que es el día de la Tierra, te pregunto Madre querida ¿cuál de todos los días, más allá de todos los arcanos del universo, es el día tuyo, Madre de todos?, San Juan, San José, San Nicolás y San Miguel, el Día del Trabajador, del Alfarero, del Odontólogo y del Estudiante también, todos ocupan el calendario, Madre de todos, pero los hijos de los hombres te han dejado un huequito en ese calendario Madre, no te preocupes por eso.

En las escuelas y en distintos organismos donde trabajan los hijos de los hombres, en especial los que dicen trabajar por ti Madre, han preparado hermosas carteleras, cánticos, lindos decorados y botones conmemorativos para hacer gala de tu día Madre. No te preocupes madrecita que quienes te quieren a raticos también te recuerdan más ratos, sobre todo cuando hacen grandes obras en tu honor, Madre.

Es tan importante el agua que mana de tu vientre y de tus senos madrecita, que los hijos de los hombres han dispuesto acabar con enormes valles para atraparla, también se han tomado tan en serio producir y reproducir la comida que nos enseñaste a recrear para nuestro bien, que millones de hectáreas de selvas y bosques se han sustituido por importantes cultivos.

Pero no es todo Madre querida, nos enseñaste a vivir juntos en armonía, entonces los hijos de los hombres dispusieron de los valles más fértiles, los más fértiles de todos, a lo largo y ancho de tu candorosa piel para asentar centenares de miles de pueblos y ciudades, grandes vías, inmensas moles de piedra, metales y madera para así apiñarnos todos como hermanos.

Como verás madrecita, siempre te recuerdan fuera del día que declararon los hijos de los hombres como tu día, incluso tu enorme saco vitelino que llamamos mares y océanos, los hijos de los hombres lo han creído más bien un enorme depósito de desechos, han dicho agradecerte por tanta receptividad, porque todas las cloacas y diversos tipos de basura van a parar allá mamita bella, librando así a las casitas de los hijos de los hombres, a los pueblos y ciudades, de estos molestos desechos.

Tranquila madrecita, no te vayas a enojar, nada de huracanes, inundaciones o terribles sequías, tampoco erupciones ni terremotos, no hacen falta mamita linda, porque todos los hijos de los hombres te quieren por igual y siempre te recuerdan, como verás.

En el “Día de la Tierra”, 2015.-

@samscarpato

Código: 03-2015-1054

Para citar este escrito:

SCARPATO, Samuel. (2015). Tierra de mi tierra. Primera publicación en fecha 22-Abr-2015 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 14-May-2016. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: http://samscarpato.com/tierra-de-mi-tierra/