No sé si escribo para extraterrestres o para personas que aún no han encarnado en el tiempo presente. Tal vez extensos textos no son del agrado de los ágiles lectores de la superficialidad pero, lo que aquí denuncio es que podrás matar a los españoles, a todos los europeos, a las trasnacionales, los transgénicos, a la coca cola y todo lo que nos cause indignación, no obstante, hasta que no cambies tu manera de contribuir con el sistema depredador nada habrás logrado, porque siempre vendrán otros en su lugar.

El imperio de nuestra ignorancia
El imperio de nuestra ignorancia

No será ya Europa, serán los EE.UU., tal vez Rusia o ninguno de ellos, ahora será China, India y Brasil…, pero

las mismas razones que llevaron a expandir el imperio romano, siglos después condujeron por el mismo camino al imperio español y luego el imperio inglés, el norteamericano…, ahora será el imperio brasilero, el hindú o el chino.

“Estúpidos hombres blancos” (la frase no es mía, disculpen) que creen protestar al dejar de consumir gringadas pero consumen chinadas a mayores escalas. En esencia no cambian el sistema y, por ende, no cambian nada.

Nos duele la invasión española, portuguesa, holandesa, inglesa y francesa sobre nuestra Abya Yala, pero hoy no hacemos nada por detener el avasallamiento brasilero sobre la Amazonía, los grandes acuíferos, glaciares, tantas zonas naturales que exiguamente se muestran y sufren una inclemente reducción. Sustituimos grandes corporaciones por otras grandes corporaciones, incluso por pequeñas corporaciones pero con idénticos o peores métodos de producción terriblemente contaminantes.

“Estúpidos hombres blancos” que se quejan de todo, pero en sus casas, escuelas, oficinas y universidades, nada (o casi nada) se recicla, y aun así lloran la expansión de los imperios. ¿Es que nunca nos hemos preguntado por qué se expanden los imperios?, ¿serán ganas de perjudicar a la humanidad?, ¿aseguramiento de provisiones, mercados de consumidores y usuarios?, ¿o será que el “estúpido hombre blanco” aún no ha aprendido no tanto a decir “no te dejaré pasar”, sino a decir “no lo necesito”?

Y allí justamente está la clave. En un año, visité a tres “líderes indignados” para conocerlos en su “mundo” porque admiraba sus “gestos” y palabras en las redes, su osadía y proverbial furia para decir las cosas; vaya sorpresa que me llevé al enterarme en persona que vivían como perfectos “estúpidos hombres blancos”. Ese dolor de estómago revuelto, me ha pasado también con “líderes indígenas”, “líderes sindicalistas”, tan igual que los anteriores “líderes indignados”.

Decenas de neo shamanes, ataviados de collares, bebidas sagradas y exhibiciones citadinas de “indigenismo”, comprometidos con su “elevación espiritual” personal, pero no con la elevación de las condiciones jurídicas, económicas de tenencia de la tierra y de salud de los pueblos indígenas que dicen amar. A rastras he tenido que llevar a muchos a la selva a trabajar para, por y con centenas de familias indígenas; más nunca vuelven, porque no es compromiso genuino de un “estúpido hombre blanco” que sueña con una franela de Guaicaipuro o una gorra del Che Guevara, aún no comprenden el asunto que se esconde tras el compromiso.

¿Cuándo será que dejaremos de ser “estúpidos hombres blancos” y nos abstendremos de criticar lo que aún no estamos dispuestos a cambiar?, ¿cuándo nos daremos cuenta que no es el color de piel ni el apellido el que hace daño, sino vivir como un “estúpido hombre blanco”, que es lo que nos mantiene en un desenfrenado consumismo en el planeta?.

Pocas veces escribo con enojo e indignación, pero esta vez mi enojo e indignación es contra los cómodos indignados que no lograrán nada hasta tanto dejen de pensar y actuar como “estúpidos hombres blancos”.

@samscarpato

Código: 01-2012-9019

Para citar este escrito: 

SCARPATO, Samuel. (2012). Seguimos inmersos en el síndrome del “estúpido hombre blanco”. Primera publicación en fecha 12-Oct-2012 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 11-Jul-2017. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: http://samscarpato.com/sindrome-estupido-hombre-blanco/