La negra Coromoto colaborando con la escuela, caserío Bombón, Andes venezolanos.
La negra Coromoto colaborando con la escuela, caserío Bombón, Andes venezolanos.

Hace un tiempo me preguntaron cómo resolver los problemas en el Medio Oriente y en el mundo, mi respuesta fue que los resolveremos desde casa, atendiendo los problemas que por igual amenazan a tu país y a tu entorno más inmediato. Al principio se rieron, luego tomaron en serio la idea de que, indistintamente sea cual sea la potencia con la que te alíes (EE.UU., Europa vs Rusia, China, India, Brasil,…), igual buscará controlarte para asegurar los suministros de materias primas y, especialmente, de fuentes de energía.

Entonces, aún en la guerra de cuarta generación con estrategias diversas para dar pasos firmes en una permanente intervención asimétrica desde los medios de comunicación y cultura de masas, así como las políticas comerciales y diplomáticas internacionales, etc., a pesar de toda esa historia de que debemos prepararnos para resistir y resistir, combatir y combatir cuando nos dicen defender en lo más particular, desde el barrio y la fábrica será nuestra tarea más valiente y leal, demostrativa de nuestro honor y patriotismo, honestamente lo considero puro cuento.

El planeta y las sociedades (las “indignadas”, las “revolucionadas”, las “de avanzada”, las que quieras), dan muestra de que nuestros problemas de fondo no se tratan de despojados y saqueadores porque, cuando el despojado se hace del poder, igual sigue saqueando, al menos a razón de las altísimas tasas de destrucción y/o desaparición de la vida en el planeta y los recursos que la hacen posible.

No quiero caer en diatribas político-partidistas, ni anunciar que este gobierno es más cruel o aquel más corrupto, mi punto específico es que, indistintamente qué tan cruel o poco cruel, qué tan liberal o interventor, incluso qué tan fundamentalista en lo religioso es o no, no se trata de eso, sino del modelo de depredación de los recursos, cuyo inicio y final del ciclo, siempre resume en el ciudadano, su hogar, su estilo de vida, su ritmo de consumo y reposición de lo que usa, gasta o ingiere, y el final del ciclo por lo general afecta el estrés del ciudadano, su salud, su carga impositiva y un largo etcétera de elementos que cargan sobre él o sobre nosotros.

¿He sabido explicarme? No resolveremos la intervención en Siria o en el Medio Oriente, ni detendremos la deforestación en la Amazonía por la construcción de más hidroeléctricas o más cultivos extensivos de pastos y soja, no cambiarás a los tiranos ni harás que los contra tiranos tengan mejores cartas bajo la manga. Todo esto porque, tras bastidores, el modelo de desarrollo planteado (responda al capitalismo liberal o al capitalismo de estado) es, desde el punto de vista del costo y el pasivo ambiental, el mismo, incluso desde el punto de vista del costo social, muchísimas veces es demostrable los bemoles de las clásicas concepciones de desarrollo.

Volviendo a la solución, preguntémonos más bien ¿qué estamos haciendo desde nuestras casas, lugares de trabajo y círculos más cercanos, para revertir la manera y el ritmo como reponemos lo que usamos y consumimos? Se trata de redefinir “necesidades” y, en esencia, se trata también de poner como premisa cotidiana el saber si cada paso que damos contribuye o resta sobre la tasa de recuperación, regeneración, reposición (como quieras llamarlo) de los recursos que son afectados hasta por nuestro respirar, hasta por ir al baño y, más aún, si la tecnología que usamos (no sólo me refiero a las tecnologías de la comunicación, sino también a vertidos cloacales, emisión de gases domésticos, etc.) responden igualmente a adecuado marco de responsabilidad social desde lo particular.

Ánimo pues, que adecuando nuestro desempeño individual a un modo eco-socialmente más consciente, seguro estaremos dando menos razones para que incremente la demanda y uso de hidrocarburos, así daremos menos alimento a la guerra en el Medio Oriente, por citar un ejemplo, pero igual favorecemos todo un circuito de menos ostentosidad, menos superfluidad, y con ello, tal vez más seguridad y mayor vida en el planeta Tierra.

Código: 05-2012-3148

Para citar este escrito: 

SCARPATO, Samuel. (2012). Resolver los conflictos en el Medio Oriente desde el hogar. Primera publicación en fecha 12-Dic-2012 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 06-Jul-2017. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: http://samscarpato.com/resolver-los-conflictos-medio-oriente-desde-hogar/