Negrita regálame un café, dulce como tu piel y profundo como el mar de tu mirada, para sentir el fuego de tu energía y el latir de tus sentimientos antes de la alborada. Pedir mucho no podría, porque estás en mis sueños negrita, desde allí viajamos por el universo, el de adentro y el de afuera, arrancas el suspiro de mi aliento negrita, viendo el vapor tu entrega algo chiflada.

Todo fue tan de pronto, que subimos a la terraza de una colmena, la gente caminaba sin sentido, entre tanto cenábamos a la luz de las velas. El tiempo se detuvo mientras hablábamos de los planetas y dibujábamos estrellas, las hadas nos acompañaban y los duendes no dejaban que se apagaran las sinuosas velas.

Dentro de tan alegre charla olvidé que te amaba negrita, me perdí en la más cálida de las conversas y volví a ser niño, mi linda. Las horas pasaron volando en ese raro sueño de pizza con fresas en el que hablamos de tantas cosas, de la luna, de un tigre, el viejo puma y hasta de una enorme águila que para nuestra protección el alma embelesa.

Te hiciste tan mágica como extraña, te pedí que no nos durmiéramos y siguiéramos riendo de todo y de nosotros, para vivir un ratico más a tu lado cuando el amanecer estaba cerquita, por eso te pido regálame un café, dulce como tu piel y profundo como el mar de tu mirada, para quedarme un rato más contigo y sentirme vivo, espléndida negrita de mi alborada.

@samscarpato

Código: 08-2015-6141

Para citar este escrito:

SCARPATO, Samuel. (2015). Regálame un café, negrita. Primera publicación en fecha 06-Feb-2015 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 13-May-2016. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: http://samscarpato.com/regalame-cafe-negrita/