Estábamos por abordar la barca que nos regresaría a puerto, nunca supe si más seguro, porque la mar nos cobijaba con su cálido abrigo, mientras las estrellas comenzaban a aparecer una a una, hasta que se hicieron colorida luz en nuestros corazones.

El ruido y el desespero no hicieron falta, de pronto la calma encendió un camino de peces de colores extrañamente luminosos a lo largo del sendero que nos alejaba de la vieja barca, ¿por qué seguir las señales si no eran nuestras?

Nuestra no fue la barca, ni el puerto, pero sí el destino que nos esperaba, porque el sendero era la séptima luz que brotaba de todos lados, lo que costaba comprender era que habiendo un sendero, ¿todos los lados a los que se dirigía eran el mismo destino?

Tuve que cerrar los ojos para calmar mi confusión. Si había un destino, ¿cómo llegábamos a él desde todos lados?, dábamos un paso en la mar y el sendero de luz avanzaba con nosotros, no nos quedaba sino confiar en la luz que nos guiaba.

De pronto, comprendí que la luz no apuntaba a ninguna parte, sino que brotaba de nosotros mismos. Me pareció tan extraño ver a lo lejos gente sin luz porque no marcaban sus pasos, sólo subían las barcas que los llevaban a puerto seguro, decían sus plegarias escritas al cielo.

Al avanzar no supe si eran las medusas las que nos sostenían o era el caparazón de aquella vieja tortuga que una vez me llevó a recorrer el universo entero. Todos los recuerdos vinieron a mí, supe que no se podía escribir el destino que ya habíamos escrito en el futuro del cual volvimos.

Me supe vivo por un momento, en medio de lo que otros llaman destino, porque el aquí y el ahora resultó ser parte esencial del sendero, justo donde brotaba la más incandescente luz de esperanza, el aquí y el ahora serenaron mi mente.

Vi entonces centenares de caminos dando la vuelta al mundo, todos recorrían el tiempo y el espacio, parecían infinitos, pero todos volvían al mismo sitio, porque tu destino es el aquí y el ahora iluminado por tus pasos, y en la medida que pisaba con firmeza, más luz brotaba para cobijo de mi alma que volvía de aquel vívido sueño.

Estás aquí y ahora, alimenta tus pasos, ilumina tu camino.

@samscarpato

Código: 08-2015-6142

Para citar este escrito:

SCARPATO, Samuel. (2015). Quédate un rato más. Primera publicación en fecha 04-Abr-2015 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 21-May-2016. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: http://samscarpato.com/quedate-rato-mas/