Estos días de alineación planetaria,
no sabría bien por dónde empezar,
se trata de relatos de una estancia
en un lugar tan bello como el mar.

Créanme que conocí una dulce gaviota,
que realmente no paraba de hablar,
conversaba de todo como loca,
se reía, cantaba y hablaba sin parar.

No podía creer que existiera animal así,
capaz de ser tan pero tan comunicativo,
parecía una luz que bien brindaba en mí,
reflejos que recordaban que estaba vivo.

Esta gaviota me llevó muy alto a volar,
en medio de nubes, lunas y cometas,
de pronto nos detuvimos en el andar
y la loca se puso a sonar una trompeta.

En ese preciso instante casi morí de susto,
cuando este ejemplar en el aire se detenía,
y mirando el vacío me aferré tan justo,
que la gaviota de mi se burlaba y reía.

¿Por qué temes, mi amado mortal?,
decía con suma tranquilidad la gaviota,
no podía creer que aquel peculiar animal,
el miedo no se le pasara por la cabezota.

Fue allí cuando muy alegre comprendí,
lo que ella animada trataba de decirme,
sin nada de tiempo y espacio dentro de mí,
para qué intentar agarrarme de algo firme.

Eché a volar y me impulsé con una carcajada,
la gaviota cuajada de risa con la cabeza asentía,
y ella complacida junto a mí por horas volaba,
hasta que un resplandor asomaba un nuevo día.

Nos despedimos como el que de verdad no quiere,
dejar de compartir un encuentro tan pero tan divino,
dulce gaviota que deja ver lo que su alma siente,
ahora comprendo lo que es estar realmente vivo.

@samscarpato

Código: 08-2012-6112

Para citar este escrito:

SCARPATO, Samuel. (2012). De mis vuelos con la dulce gaviota. Primera publicación en fecha 26-Dic-2012 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 01-Jul-2017. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: http://samscarpato.com/mis-vuelos-la-dulce-gaviota/