Hace un tiempo ya, presenciamos la transición a una vida de luz y más, de mi bellísima hermana María José Scarpato Valdez de Texeira, joven luchadora social, comprometida con la vida como ella sola, abogada defensora de causas justas, madre de tres chiquillos espectacularmente brillantes y traviesos, esposa abnegada y ser de luz que siempre resaltaba con su entusiasmo, sus mañosos gestos y acuciosas palabras.

Dije presenciamos y no dije sufrimos, porque el programa divino siempre supone una mejor vida, sin embargo los que quedamos atrapados en la carne por lo general nos desconcertamos y, en ciertos casos, olvidamos la fe que dio origen a todas nuestras milenarias culturas, incluyendo el mensaje más místico y primitivo del Maestro Jesús, lejos del cristianismo y de los convencionalismos religiosos que nos han enseñado el sufrimiento y la resignación, alejándonos eventualmente del gozo del espíritu que un joven palestino, de origen hebreo y en lengua aramea, nos hablaba desde lo más profundo de su corazón en conexión con el Padre del universo.

Recordé una de tantas y tan extrañas lecturas de mi adolescencia, precisamente a Iván Lynch y sus pasajes de la muerte y lo que a veces sentimos de ella y de los que quedamos atrapados en la intrascendencia. A veces queremos que el ser amado se vaya después de nosotros para que no seamos nosotros los que suframos tanto, Lynch decía con crudeza cosas así.

Me traslado a otros ámbitos de nuestras vidas, como la política (tema que tanto conversaba con mi muy inteligente hermana, lo cual me da cierto permiso para sentir su apoyo), en el sentido de expresar que perdemos toda perspectiva de la fe incluso en las relaciones y la participación política. Nos volvemos tan irracionales y agresivos que se nos vuelve a olvidar la esencia divina.

La fe depende mucho de la perspectiva con la que veas y valores la vida, decía un viejo filósofo y amigo; la fe nos da consuelo, decía una vieja amiga. Yo creo que la fe debe ser otra cosa, aun cuando cada quien le da el matiz que por voluntad quiera imprimirle.

La fe también es un asunto de comprender, por tanto creo aquello que comprendo, decía el maestro John Baines, pero no dejo de creer, porque entonces reduciría mi capacidad de sentir y de actuar. Así, los caminos del espíritu son tan misteriosos, además de tan sorprendentes, que a veces nos cegamos de estudiarlos, experimentarlos y vivirlos a plenitud, nos limitamos a los mensajes que nos repiten quienes ofician la palabra, que a su vez son interpretaciones de mensajes decodificados por otros, no por tu propio espíritu.

Es dificilísimo hablarles de la partida de mi hermana, de la política y de la vida en nuestro planeta Tierra, peor todavía juntarlo todo, no puedo. Pero sí puedo intentar al menos decirles que la fe es un asunto mayor al que muchos creemos y está muy dentro de nosotros en conexión con el Padre del universo y la Madre de la vida.

Cuando te das cuenta de ello, gozas y celebras las transiciones que experimenta el espíritu en su recorrido por esta y tantas otras vidas, algunos seres amados se nos adelantan y llegan antes que nosotros a casa. Celebras, además, consustanciarte en el corazón de quienes perturban la paz de tu sociedad o país y, desde allí, justo como haría un verdadero cristiano, como el Maestro Jesús, cambiarías las cosas, más no lanzándoles piedras a quienes odias porque, de paso, no debemos odiarlos, pero también comprenderíamos más los ciclos de la vida en el planeta y respetaríamos todas las manifestaciones de vida, comenzando por la nuestra.

La fe entonces, debe desarrollarse en el trabajo mutuo, desde la más tierna escuela, debe practicarse en el amor por el libre pensamiento y el pensamiento distinto de los otros  y, por supuesto, en celebrar la trascendencia del alma toda vez que dejamos nuestros despojos carnales y materiales, para mí esa es la fe.

Quise conmemorar el cumplimiento de un año (febrero 18, 2015) de la trascendencia y transición del espíritu de mi hermana María José Scarpato Valdez de Texeira, hablándoles de la peculiar manera de cómo veo la fe y que creo que ella, viéndome desde ese hermosísimo camino de luz y preparación para una nueva y hermosa misión de vida, estaría conmigo conversando tal cual estas cosas…

Te quiero hermana, tu luz sigue entre nosotros.

@samscarpato

Código: 05-2015-3131

Para citar este escrito:

SCARPATO, Samuel. (2015). El universo conspira para que el programa divino cumpla su cometido, mientras los multicolores ojos de la fe observan perplejos las misteriosas formas de llevarlo a cabo. Primera publicación en fecha 18-Feb-2015 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 13-May-2016. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: http://samscarpato.com/el-universo-conspira-para-que-el-programa-divino-cumpla-su-cometido/