Apuntes sobre el hacha sobre la cabeza de Cristóbal Colón y otros meta mensajes

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Estuve revisando una nota compartida por el activista David Hernández-Palmar referida a un suceso de creciente recurrencia, en este caso acaecido en Detroit, EE.UU., tal como lo revelan los medios Detroit Free Press (www.freep.com) y posteriormente Europa Press (www.europapress.es). Han clavado un hacha sobre uno de los más tradicionales símbolos de la colonización, precisamente un busto de Colón.

Aunque esa estatua, más bien busto, fue erigido en 1910 en honor a los inmigrantes italianos, por doquier asociamos este simbolismo a la llegada de la cultura occidental y el imperio de turno a las costas y al corazón de nuestro continente, la Abya Yala.

Distintas razones llevan a algunos a rechazar el colonialismo en este y en todos los tiempos. Permítanme hacer referencia a una razón poco discutida, referida al modelo de desarrollo que izquierdas y derechas insisten en perpetuar en el mundo entero.

No se trata de un imperio, porque nuestro continente los tuvo, bastante esclavistas y agresivos con el entorno natural, algunos de ellos. Tampoco se trata de la imposición de una religión, porque las hay aún más desconsideradas con la condición humana. Menos aún se trata de corrientes político ideológicas, porque izquierdas y derechas devoran el el planeta con un ritmo y un apetito atroz, por demás insustentable.

Otra y, a mi modo de ver, valedera razón por la cual decimos ¡ya basta!, es por la persistente, ciega, suicida, e ignominosa manera de promover el progreso y lo que nuestras instituciones norman e idealizan como desarrollo de las naciones.

Italianos y españoles, estadounidenses y colombianos, israelíes y guyaneses, decimos por igual ¡ya basta!, no se trata de nacionalidades, religiones ni colores de piel, el problema es el modelo de desarrollo indiscutiblemente insustentable.

El progreso basado en el crecimiento económico, el crecimiento basado en la expansión de la producción y el consumo sin restricciones, la producción basada en la extracción inmisericorde de activos considerados en la actualidad como agotables (antiguamente considerados algunos de ellos “renovables”, como la madera, el agua, el oxígeno, entre otros), nos lleva a una irracional carrera desenfrenada hacia el abismo de la desaparición.

Antes de desaparecer nos comeremos unos a otros, sin antes infectar nuestros cuerpos por las sustancias que consumimos e insólitamente por el agua que bebemos y el aire que respiramos. Todos estamos condenados y, mientras no lo percibamos, seremos indefectiblemente unos idiotas.

Las revoluciones y los partidos, las religiones y los llamados al amor, la lucha contra el terrorismo, la justicia, la democracia y los derechos humanos (…), todos son conceptos insulsos, abstractos y tal vez inalcanzables mientras sigamos comportándonos de manera irracional, porque nuestros modelos de desarrollo lo son.

Primero es la ecología y las ideologías políticas deben ajustarse a ella, luego las políticas públicas, los planes de desarrollo, la participación social y la democracia. Pero mientras seamos unos insensatos, porque nuestros modelos de desarrollo se ante ponen a los ritmos naturales de reposición de los recursos (naturales) que usamos, degradamos o que devastamos sin razón de consumo alguno, nos será difícil marcar el rumbo hacia un nuevo y mejor mundo posible.

Imperios absurdoss e insustentables también los hubo en nuestra Abya Yala, se auto condenaron a la desaparición, igualmente por el insaciable ritmo de expansión, dominio y consumo. Así que no sólo se trata de un mero concepto de invasión imperial, sino de la invasión de la ignominia, comenzando por la manera de cómo manejamos la economía de nuestros hogares.

Poco me importa tu nacionalidad, tu “raza” o tu religión, me importa que no seas un tonto útil que promueve izquierdas y derechas que demostradamente impulsan modelos de “progreso” y “desarrollo” que requieren consumir más de lo que cuentan a su alcance vital sustentable.

Tampoco sé si el mejor ejemplo a seguir sean Bután o un pueblo originario de la Amazonía, lo que si sé es que debemos volver la mirada hacia quienes hacen de su acontecer político, económico, social y cultural, un referente de armonía con el medio en el que se desenvuelven por generaciones.

La tecnología y la educación a todos los niveles deberán volcarse hacia ello, pero antes lo harán las ideologías y la política; y muy antes lo hará la necesidad de despertar a la vida y dejar de ser inconscientes, para que el mundo no se nos venga encima.

Aún estamos a tiempo.

@samscarpato

Código: 09-2015-7009

Para citar este escrito:

SCARPATO, Samuel. (2015). Apuntes sobre el hacha sobre la cabeza de Cristóbal Colón y otros meta mensajes. Primera publicación en fecha 17-Oct-2015 en el medio Facebook. Segunda publicación en fecha 21-May-2016. Consultado en fecha (día)-(mes)-(año). Disponible: http://samscarpato.com/apuntes-sobre-el-hacha-sobre-la-cabeza-de-cristobal-colon-y-otros-meta-mensajes/